Demandas más locas de los consumidores a las empresas

Entre los consumidores podemos encontrar dos grupos, aquellos que habitualmente leen las instrucciones de los productos y aquellos otros que sólo las consultan cuando algo en el producto falla. Si habéis descubierto que vuestro reloj cronometro no era sumergible una vez que ya había pasado a mejor vida, bienvenidos al club de este segundo grupo. A continuación vamos a hablar en este blog de marketing sostenible de casos muy curiosos de consumidores que pusieron a prueba a algunas marcas.

 

Y aunque a priori el tema os pueda parecer sin importancia, no es así para las marcas de las que hablaremos, nos hemos dado cuenta de que ha resultado ser un interesante y desternillante estudio de la mente humana, ya que es esta y su complejidad la que llevado a muchas marcas a terminar escribiendo libros de instrucciones de lo más desconcertantes.

 

He aquí algunas de las demandas más extrañas de los consumidores hacia las marcas

 

A pesar de que la lógica común nos indica por sí misma que no metamos a nuestra mascota en ningún electrodoméstico, para una pobre mujer de Estados Unidos la idea de secar a su gato en el microondas debió parecerle la manera más rápida y eficaz de darle calor al animal, el cual evidentemente murió. Tras el hecho, la mujer demandó a la marca porque esta no le había avisado en ningún lugar del peligro de meter a un gato en un microondas, ganó el juicio y desde entonces, la marca en cuestión y todas las demás marcas del sector en EEUU incluyen en las indicaciones que no debe usarse para secar animales ni bebés.

 

 

En segundo lugar hemos elegido otra historia sucedida en EEUU, buen número de las demandas que hemos encontrando provienen de allí. El hecho al que hacemos referencia ocurrió en un Café McDonalds, una señora se tomaba un café y se lo derramó encima, sufriendo a consecuencia quemaduras de tercer grado. Denunció a la marca alegando que el vaso que contenía el líquido caliente no era lo suficientemente resistente como para servirlo a esa temperatura. Finalmente fue indemnizada con 600.000 dólares.

 

 

Lo curioso de esta historia viene a continuación, cuando una mujer, Selena Edwards, que había escuchado la historia anterior decidió aprovecharla para beneficio propio, así que demandó a otra cadena de comida rápida conocida internacionalmente y por el mismo motivo. No obstante, en este caso, sus pruebas para la demanda eran imágenes falsas así que acabó en la cárcel por fraude.

 

 

 

Como tercer ejemplo de demandas curiosas os traemos una historia del año 2012, en la que la empresa de cervezas Anheuser, fabricante de la conocida Budweiser, compró otra marca mítica de cerveza, la marca Beck's, que se fabricaba desde 1873 en Bremen.

 

El fallo que cometió en este caso la marca fue no advertir a sus consumidores de que la cerveza ya no se fabricaba en Alemania sino en Missouri. El resultado fue que los consumidores alemanes demandaron a la empresa porque el sabor había cambiado y nadie les había advertido del cambio. A cada persona que denunció la situación se le pagaron 50 euros y es que a un amante de la cerveza es difícil engañarlo.

 

 

 

Pero el ejemplo que viene a continuación seguro que os resulta más cercano aunque no a tan altos niveles y es que una usuaria de Google maps decidió seguir las orientaciones de la aplicación, hasta ahí todo bien, el problema es que la mujer cruzó una vía con coches que circulaban a alta velocidad, sufrió un accidente y demandó a la empresa. Todos sabemos que la tecnología nos facilita la vida pero.... este ejemplo nos demuestra cuanta importancia tiene que mantengamos nuestra atención.

 

 

Al siguiente caso lo podríamos titular “no te peines si estás dormido”. En Alemania, Sebastian Oll, en estado de sonambulismo se levantó y utilizó su secador Braum con las manos mojadas, por lo que sufrió quemaduras. Denunció a la marca y ganó el juicio, desde entonces podemos leer en todos los secadores que se venden en Alemania “no utilizar este producto mientras se duerme”.

 

 

 

Y por último, quizás la más inexplicable de las historias. Chris Sevier, un técnico de sonido, se compró un Macbook Pro para la edición de música que era su trabajo. El problema vino cuando empezó a descubrir las facilidades de Internet para acceder al porno. Se aficionó al mismo hasta el punto de perder su empleo y su mujer. Por todo ello demandó a Apple en un alegato de 50 páginas, asegurando que la marca había permitido que se convirtiera en un adicto al porno.

 

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